Un profesor del IES Alameda despierta interés científico en sus alumnos: “Se trata de ser sincero con lo que haces”
- Alan Cohen
- 11 feb
- 4 Min. de lectura
En esta entrevista con el Diario Barajas Alameda, el profesor de física y química reflexiona sobre cómo mantener interesados a los alumnos y en la importancia de compartir el conocimiento públicamente

Vestido de bata blanca y rodeado de placas petri y matraces, a Juan Carlos Cortés no le falta originalidad al enseñar ciencia a sus estudiantes.
“Me gusta que las ciencias estén ligadas a un contexto. Durante un montón de tiempo se ha dado ciencias con conocimientos muy abstractos y yo creo que está desligado de cómo el alumno aprende. Yo creo que primero se aprende el conocimiento sobre lo cercano y luego puedes entender mejor lo abstracto”, comenta el profesor de física y química al Diario Barajas Alameda. Lo que hace sus clases originales y diferentes es la creatividad con la que consigue conectar con los estudiantes y enseñarles aplicaciones reales de lo que aprenden en clase.
Por ejemplo, enseña química a través de productos de supermercado y otros usos cotidianos, para después introducir al alumnado conceptos más avanzados. Muchos de sus alumnos también replican en casa los experimentos que aprenden en clase, porque solo necesitan productos básicos y accesibles y así pueden ganar motivación y aprender ciencia más allá de los métodos tradicionales. De esta manera evita que perciban la ciencia como un “conocimiento en un mundo que no les pertenece”.
Su camino a la docencia ha dado muchos giros. Empezó con 17 años en un grupo scout y dando clases como profesor particular, para luego crear su propia academia de apoyo en estudio en Hortaleza —que gestionó durante varios años— y formar parte del Servicio de Atención Educativa Hospitalaria. Posteriormente le surgió la oportunidad de mudarse a Chicago, donde dio clase varios años, hasta acabar de vuelta en Madrid como profesor en el IES Alameda de Osuna hace aproximadamente 7 años.

Para acercarse más a los intereses de sus alumnos, Cortés enseña ciencia a través del juego mediante “friki exámenes”, que incluyen problemas con temática de Star Wars, Spiderman, volcanes o el antiguo Egipto. También ha diseñado Escape Rooms virtuales basadas en los juegos de los años 90, donde el usuario debe completar problemas de ciencia para avanzar en el juego. Comenta que los estudiantes aprenden mucho mejor el contenido de esta manera, y a menudo tienen tanta motivación que les tiene que repetir que no completen los ejercicios en casa para así poder continuarlos en la siguiente sesión. “Ellos ven la educación de forma muy positiva y al final eso me retroalimenta y me hace querer seguir haciendo más cosas para crear esta simbiosis entre ellos y yo”, añade.
Muchos de estos recursos están publicados en su canal de YouTube y página web bajo el nombre “Una de Ciencias”, un proyecto que comenzó de manera desinteresada hace años con el propósito de acercar la ciencia y el conocimiento de manera abierta y accesible, tanto para alumnos del instituto como para personas de otros centros. Recientemente recibió comentarios de docentes en otras comunidades autónomas que estaban utilizando su contenido en clase, y descubrió que 22,000 usuarios habían completado uno de sus Kahoots educativos. Y aunque algunas de estas actividades llevan mucho tiempo para crear, está orgulloso de que otros docentes y alumnos encuentren útil su contenido.
“En compartir es donde está el éxito de esta profesión. Cada uno aporta su granito de arena”, indica.

Cortés no es el primer docente en utilizar la creatividad y originalidad para mantener a sus estudiantes involucrados, y comenta que se ha inspirado en muchos otros profesores con los que ha coincidido durante su carrera profesional. “Yo creo que la mejor manera de ser un buen profe es ver a muchos profes, ver qué te gusta de unos e intentar adecuarlo a tu forma de trabajar”, comenta. Entre las personas de las que más ha aprendido está Pablo Nacenta Torres, exprofesor de física y química en el IES Alameda de Osuna, ya jubilado, que recibió diversos premios por su enseñanza.
Sin embargo, comenta que su metodología no tiene por qué adoptarse en todas las aulas, y hay muy buenos profesores que deciden no utilizar las aficiones de los alumnos de manera tan clara. “Creo que cada uno tiene su forma de hacer las cosas. No creo que todo haya que enfocarlo hacia su mundo, pero apoyarte en él está bien, al igual que presentarles parte del tuyo. Es una relación recíproca”, añade. “Cuando eres sincero con ellos y ven que te motivas por su aprendizaje, te preocupas por ellos y tienes empatía, se suben a tu barco. Se trata de ser sincero con lo que haces”.
“Hay mucha gente que puede ver una pesadilla trabajar con adolescentes, pero a mí me parece un momento súper bonito trabajar con personas en ese cambio de la vida. Es muy chulo”, concluye.





