Julián Moreno, presidente de la asociación vecinal AFAO: "No hemos sido capaces de movilizar a la juventud"
- Alan Cohen
- hace 3 días
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Actualizado: hace 3 horas
Recientemente hicieron 50 años de su fundación. Su presidente comenta las prioridades y retos que han afrontado y la dificultad que tienen para atraer nuevos miembros.

Julián Moreno se sienta en la terraza de un restaurante italiano de la Alameda de Osuna y comienza a recordar los cambios que ha sufrido el barrio y AFAO, la asociación vecinal que preside y que recientemente cumplió medio siglo. "La asociación ha cambiado mucho desde que empezamos, porque el barrio también ha cambiado muchísimo", comenta. Mientras bebe café, utiliza como ejemplo el edificio de enfrente, que hace no mucho era una iglesia católica. "Es un bazar ahora", ríe.
Lucha vecinal en un barrio en desarrollo
Gran parte de la Alameda de Osuna se desarrolló en torno a la década de los 70, en un momento en el que la población de Madrid crecía rápidamente y eran necesarias nuevas zonas residenciales a las afueras. Como en otros barrios de la capital, el rol de las asociaciones vecinales era representar los intereses de los vecinos frente a las administraciones que le estaban dando forma a la zona, todavía en construcción.
Un ejemplo fue la Plaza del Navío, que según recuerda Moreno, se tuvo que luchar porque los constructores pedían llenar toda la zona de edificios residenciales, casi sin dejar hueco para servicios públicos ni zonas de descanso. Hoy la plaza alberga un centro de mayores —cuyo edificio se conoce como "la calabaza"— y canchas deportivas. Muy cerca está el único centro médico público del barrio, que según el presidente de la asociación también tuvo que reivindicarse en aquellos años, y anteriormente estuvo ubicado en lo que ahora es el Mercado de la Alameda de Osuna.
Cuando se construyó el barrio tampoco había centros escolares, hasta que los vecinos consiguieron presionar a las administraciones para construir el CEIP Ciudad de Guadalajara y el CEIP Ciudad de Zaragoza, y posteriormente el IES Alameda de Osuna, según Moreno. "Si queríamos conseguir cosas que socialmente fuesen necesarias teníamos que organizarnos y luchar", añade.
Cuando la asociación se fundó, todavía en época de Franco, no estaba permitido el asociacionismo vecinal, por lo que AFAO se tuvo que constituir como asociación familiar. Entre sus miembros estaban únicamente los cabeza de familia —maridos o padres— y el acta de formación tuvo que ser aprobada por Falange de las JONS, comenta Moreno a modo de anécdota.
Los años de expansión del Aeropuerto de Barajas
Los diferentes proyectos de expansión de zona aeroportuaria, junto con el ruido y olor de los aviones, han sido durante años objeto de conflicto entre los vecinos y las administraciones, según Moreno. Aunque la zona residencial es posterior a la creación del aeropuerto, este se fue expandiendo e incrementando su tráfico aéreo cuando ya habían personas viviendo en la Alameda. "Nosotros desde los años 70 no nos hemos movido, en cambio el aeropuerto sí", comenta el presidente.
Primero fue la actual terminal 1, y posteriormente la terminal de carga, el dique sur y ampliaciones de varios terminales, que según Moreno fueron acercándose a las zonas residenciales e incrementando el ruido y olor, hasta encontrarse actualmente a unos 130 metros de la vivienda más cercana.
"Eso generó en el vecindario un movimiento cívico de lo más bonito que hay. Nos poníamos el pijama todos los jueves y nos íbamos andando al aeropuerto; queríamos que el dique sur se llevase a otra zona", recuerda. Hasta crearon una canción que cantaban durante las protestas:
Los ruidos del aeropuerto no te deja descansar
El olor a queroseno no te deja respirar

No consiguieron la mayoría de reivindicaciones que pedían, aunque el Estado sí les pagó unas ventanas muy gruesas en su vivienda para aislarles del ruido. Sin embargo, en verano tenían que abrirlas igualmente y las calles continuaban —a veces todavía— oliendo a queroseno.
Moreno también reflexiona sobre la posición inusual de la Alameda de Osuna, que a menudo se siente como una isla separada de otros barrios por varias autopistas, la Avenida de Logroño y el Aeropuerto de Barajas. Como consecuencia, "la gente de Alameda y la gente de Barajas no hemos logrado tener la unión que deberíamos tener aunque seamos el mismo distrito", añade.
Problemas para movilizar a los vecinos
Uno de los principales retos de AFAO en los últimos años ha sido incrementar el número de vecinos que participan en la asociación, lo cual Moreno achaca principalmente a la falta de relevo generacional y las dificultades de promocionar una asociación vecinal una vez el barrio ya ha pasado por su fase de crecimiento.
"No hemos sido capaces de movilizar a la juventud. Yo tengo 80 años y de mi generación somos casi todos", comenta Moreno. Actualmente la asociación cuenta con poco más de 100 familias, aunque muy pocas personas muestran interés en formar parte de la junta directiva y los que sí lo hacen son principalmente jubilados. Poco a poco, los miembros se hacen mayores y pierden la capacidad de participar en la organización, pero no consiguen un remplazo.
Actualmente AFAO está enfocada, entre otros temas, en la movilidad; pero sin un grupo grande de vecinos a quien movilizar para cambiar las cosas, poco pueden hacer. Moreno recuerda, por ejemplo, que se organizó una manifestación en 2024 para hacer cumplir una propuesta de movilidad ya aprobada, pero solo se presentaron unas ocho personas. "Me dio vergüenza. A la policía le dije 'por favor váyanse ustedes que no va a venir más gente'", declara.

Una de las principales razones por las que los jóvenes no muestran interés en asociaciones vecinales, según Moreno, es la creciente visión individualista que les empuja a querer todo por sí mismos, no pagar impuestos o no unirse a luchas colectivas. Pero reconoce que no es un problema solo de AFAO; muchas otras asociaciones vecinales de la ciudad y el país tienen el mismo problema. "El concepto de solidaridad se ha perdido; el egoísmo se está extendiendo", comenta.
"Mi padre me decía, 'es preferible que no comas pero lo que tienes dáselo de comer a uno y verás la cara de satisfacción que pone'", declara el presidente de AFAO, que añade que viene de una familia republicana con conciencia de clase que siempre le inculcó la importancia de la lucha colectiva.
AFAO continúa su actividad pese a sus escasos recursos y la falta de nuevos miembros. Hace años que perdió el local que utilizaba para reunirse y organizar actividades, por lo que actualmente utiliza uno muy pequeño que comparte con otras asociaciones. Una de las principales actividades de la asociación es su plataforma de alimentos, que recoge donaciones de supermercados de la zona para ofrecer comida a vecinos que los necesiten, lo cual les obliga a utilizar gran parte de su espacio como almacén. "Estamos declarados de utilidad pública. [El Ayuntamiento] debería facilitarnos un local", comenta.
Según Moreno, la relación con el concejal presidente del distrito, Juan Peña, es muy buena a nivel personal, pero el distrito no se moviliza para hacer cambios que beneficien a los vecinos. "Te atiende con muchísima facilidad. Te escucha, pero no hace absolutamente nada. O lo que es peor, no le dejan hacer nada", opina. Y sin vecinos a quienes movilizar para presionar a la administración, el problema continúa igual, concluye.




