Una inmobiliaria empapela la Alameda haciéndose pasar por particular: "¡Urge! Abstenerse agencias"
- Alan Cohen
- hace 5 días
- 3 min de lectura
Con carteles impresos que aparentan estar escritos en rotulador, la empresa ofrece un nombre falso y carece la transparencia de una agencia legítima. La práctica también se ha denunciado en otras zonas de Madrid.

La primera y segunda semana de junio, un gran número de papeles pequeños y con apariencia de estar escritos a rotulador —aunque realmente impresos electrónicamente— han aparecido en los limpiaparabrisas de cientos de coches del distrito de Barajas, especialmente en la zona de Alameda de Osuna, en busca de pisos a la venta. Pero una simple búsqueda online del número de teléfono y una llamada demuestran una realidad muy diferente: se trata de una inmobiliaria haciéndose pasar por particular y que se niega a desvelar información verídica sobre su negocio.
"Busco piso para comprar. No importa estado. ¡Urge! Abstenerse agencias", se puede leer en el anuncio, todo en mayúsculas.
Este diario ha llamado al número impreso, el cual ha respondido pidiendo información sobre el supuesto piso a la venta. Tras ser interrogados sobre si se trata de una inmobiliaria, la persona al otro lado del teléfono responde rápidamente: "por supuestísimo". Pese a su intento de redirigir la conversación hacia el piso ("¿cuantas habitaciones? ¿y baños? ¿en qué calle se encuentra?"), le volvemos a preguntar acerca de la empresa y su negocio. "San Martín Real Estate. Somos un grupo inmobiliario y trabajamos en oficina, no a pie de calle", comenta la comercial.
Sin embargo, no existe información pública que indique la existencia de una inmobiliaria bajo dicho nombre, y la persona al teléfono ha preferido no compartir otros datos como la página web de la empresa.
Una práctica común también fuera de Barajas
Hace año y medio, la Cadena SER ya publicó un reportaje alertando sobre esta práctica, y tanto los carteles como el resultado de su llamada fueron muy similares: una agencia inmobiliaria —y no un pequeño propietario— intentaba convencer al supuesto vendedor de visitar el piso y tasarlo ya que tenía un gran interés en adquirir propiedades en la zona.
"La práctica es solo una más de las que usan las grandes agencias inmobiliarias para cazar nuevos inmuebles y seguir ganando cuota de mercado. El resultado es un impulso al alza de los precios, cuando ya están en máximos desde la burbuja inmobiliaria", concluye la pieza.
Pese a que los carteles y la táctica son casi idénticos, no se ha podido comprobar si se trata de la misma empresa que hoy empapela la Alameda de Osuna, puesto que el nombre que ofrece la agencia a este diario ("San Martín Real Estate") es difícilmente verídico y no coincide con Ares Proptech, la verdadera inmobiliaria detrás de los carteles en el reportaje de la SER, que según su página web gestiona más de 180 viviendas en Madrid.
La posición del sector inmobiliario
Pese a haberse visto en varias zonas de Madrid, al colectivo de las empresas inmobiliarias no les consta que esta práctica sea muy común ni representativa de todo el sector, según declara la Federación de Asociaciones Inmobiliarias al Diario Barajas Alameda.
"No se puede, bajo ningún concepto, estigmatizar a un colectivo de más de 40.000 agencias en todo el país por acciones aisladas o ajenas al sector regulado", señalan las inmobiliarias, que insisten en que el sector tiene estrictos códigos deontológicos y éticos para evitar estas prácticas abusivas. Además, recuerdan que trabajan estrechamente con las administraciones públicas y ministerios competentes para combatir las malas prácticas y asegurar estándares de calidad y honestidad en el sector.
"Desde FAI defendemos una política de tolerancia cero ante las malas prácticas; ahí no caben excusas. Por ello, cada año incrementamos las jornadas técnicas y los cursos de formación específicos para los agentes", añade la patronal inmobiliaria. "Esta capacitación continua es, en última instancia, el reflejo del compromiso real del sector por elevar los estándares de calidad y ofrecer la máxima protección a los usuarios en un mercado desequilibrado, donde la picaresca no va a ningún sitio y no cabe en esta profesión".




