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Barajas se une a la huelga indefinida de educación: “En el IES Alameda tenemos un orientador para 1100 niños”

Foto del escritor: Alan Cohen
Alan Cohen
hace 4 días
6 min de lectura

Varios educadores del distrito han compartido sus testimonios con este diario. Piden contratar más plantilla, eliminar trabas burocráticas y compensar su trabajo adecuadamente, entre otras mejoras.


Activistas se manifiestan en Madrid por la educación pública (cedida por Sindicato de Estudiantes)
Activistas se manifiestan en Madrid por la educación pública (cedida por Sindicato de Estudiantes)

Los profesionales de la educación pública de toda la Comunidad de Madrid han iniciado hoy una huelga indefinida exigiendo plantillas más grandes para afrontar el gran número de alumnos y una compensación salarial equiparable a otras comunidades, entre otras reivindicaciones. El Diario Barajas Alameda ha recogido testimonios de algunos de los profesores y orientadores en el distrito que se han sumado a la huelga. 



Se ven desbordados y piden mejores condiciones en su trabajo


Los profesionales de primaria y secundaria que inician huelga hoy se suman a aquellos que trabajan con menores de 0 a 3 años, que llevan meses luchando por reivindicaciones similares y manifestándose con camisetas amarillas por todo Madrid. 


En el caso de primaria, la educación pública de la Comunidad exige en esta huelga la reducción de horas lectivas a 22 semanales, ratios de 15 alumnos por docente y hasta 250 por profesional de orientación, incrementos salariales de 600 euros mensuales, reducción de la carga burocrática, mejores infraestructuras escolares, reducción horaria para mayores de 55 años, mejores medidas por la diversidad y contra la segregación, y reducción de la interinidad hasta un máximo del 8% de la plantilla, según la Asamblea Menos Lectivas, un colectivo de docentes que ha participado en la organización de la huelga. En secundaria las exigencias son muy similares, aunque con 17 horas lectivas y ratios de 20 estudiantes por aula de la ESO (23 en Bachillerato y 8 en diversidad).


Como parte de su lucha, también rechazan la priorización que ha dado la Comunidad de Madrid en los últimos años a la educación privada y concertada. Según los últimos datos oficiales, en el curso 2023/2024 apenas la mitad del alumnado de todas las etapas educativas no universitarias acudió a centros de titularidad pública. En el 46% de los casos fueron centros privados o concertados, en un 17,9 % y 28,1 %, respectivamente.


El Sindicato de Estudiantes y los sindicatos UGT, CCOO, STEM, CGT y CNT son algunas de las organizaciones que han convocado la huelga. 


Los docentes de Barajas comparten sus testimonios


El distrito de Barajas, con cerca de 50.000 habitantes, tiene un solo instituto público de educación secundaria —IES Alameda de Osuna— y cuatro colegios públicos de educación infantil y primaria: CEIP Margaret Thatcher, CEIP Ciudad de Zaragoza, CEIP Ciudad de Guadalajara y CEIP Calderón de la Barca. No faltan tampoco los privados y concertados: Colegio Alameda de Osuna, Colegio San Pedro Apóstol, Colegio Gaudem o Colegio FEC de Jesús.


Juan Carlos Cortés es profesor de física y química en el único instituto público del distrito, y ya participó en un reportaje de este periódico sobre sus técnicas de enseñanza y divulgación científica por internet. Esta vez, en cambio, comparte su experiencia sobre sus condiciones laborales, que considera muy insuficientes.


“Tenemos que rellenar un montón de papeles para cubrir un montón de cosas del alumnado. Eso desborda completamente el trabajo que tenemos que hacer”, declara Cortés sobre la burocracia diaria presente en su trabajo. 


También critica la gran carga de trabajo que tienen los profesores de la pública, que va mucho más allá del horario de clases e incluye la preparación, corrección de pruebas y muchas otras tareas. “Da la sensación de que solo trabajamos las horas lectivas, pero es como si a un músico le dices que solo trabaja durante los conciertos o a un futbolista que solo trabaja cuando está jugando al fútbol”, añade. También se suma al resto de reivindicaciones, como la bajada de ratios alumno-docente, la contratación de personal de orientación —estima que solo hay uno por cada 1100 alumnos en su centro— o la equiparación salarial con otras comunidades, que a pesar de tener menos capacidad presupuestaria compensan mejor a sus profesionales. 



Madrid es la Comunidad con el mayor PIB per cápita de todo el país según el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque tiene la menor inversión per cápita en educación pública, según un análisis del diario Expansión. (La que más invierte es País Vasco, casi el doble que Madrid.) 


“Como todo, va por barrios. El Alameda tiene varias clases que sobrepasan las ratios, pero el gran problema es el de orientación. Somos un instituto muy voluminoso en cuanto a alumnos y eso sucinta todavía más la disparidad entre los alumnos y la capacidad de acceder, por ejemplo, a una simple valoración de TDAH”, añade Cortés. “Es un cuello de botella enorme”.


Rodrigo Hernández, profesor con 22 años de experiencia, enseña dibujo en el mismo centro y comparte las preocupaciones del profesor de física. “Tenemos unas ratios muy altas. En primero de la ESO están muchos grupos a 30 alumnos, en Bachillerato están a 34-36”, comenta a este diario.


“Aparte de que no invierten más, cada vez se deriva más al privado-concertado. Entienden la educación como un negocio y al alumno como un cliente”, asegura el profesor. “En nuestro instituto muchas familias nos dicen que te dejan porque se van a un concertado donde les inflan la nota, y eso les permite ir a la universidad”.


Aunque forma parte de las principales quejas de los profesionales en la Comunidad de Madrid, Hernández aporta una preocupación muy visible, específicamente, en el IES Alameda de Osuna: la segregación. “A nuestro instituto vienen todos los inmigrantes, alumnos con necesidades especiales, disruptivos… todos los que no quieren los concertados”, declara. “Pero no nos dan los recursos para poder atenderles bien, al final les están limitando la educación de calidad”.


En sus años de experiencia, también ha visto que los profesores que quieren esforzarse y ser exigentes con sus alumnos para alcanzar mejores resultados son a menudo los que más trabas burocráticas y problemas con las familias tienen. “Se anima todo a la poca exigencia”, asegura. Además, considera que mejorar la calidad de la enseñanza es aún más importante en la época digital. “Los móviles están siendo un veneno para los chicos, están mermando sus capacidades cognitivas”, comenta Hernández. “En primero de la ESO a veces veo que no pueden atender ni tres o cinco minutos seguidos”.


Hernández asegura que muchos profesionales se han quejado de las condiciones laborales y estudiantiles pero a penas han conseguido cambios positivos por parte de la Consejería de Educación, aunque celebra que los equipos directivos de su centro sí han sido muy receptivos, dentro de sus limitadas capacidades.


Los profesores que participan en la huelga coinciden en que las reivindicaciones no solo beneficiarían a los profesionales, sino también al alumnado, que conseguiría una atención más individualizada, mejor calidad educativa, y más integración social y redes de apoyo. 


Activistas se manifiestan en Madrid por la educación pública (cedida por Sindicato de Estudiantes)
Activistas se manifiestan en Madrid por la educación pública (cedida por Sindicato de Estudiantes)

La labor invisible en orientación


El personal de orientación de los centros escolares hace una labor indispensable para asegurar la correcta atención a todo el alumnado, independientemente de sus recursos, necesidades individuales, circunstancias o formas de ser. Como hacen referencia otros profesionales, este sector también se ve muy afectado por las condiciones laborales que la huelga pretende mejorar. 


“Estamos sobrepasados, a unos niveles que nos hacen trabajar muchísimas horas extra en casa para llegar a cubrir las funciones que tenemos por ser a menudo la única figura que está ahí para atender a niños con problemas”, comenta a este diario una orientadora que exige el anonimato por miedo a represalias. En su trabajo ayuda al alumnado con problemas psicológicos, dificultades sociales o emocionales, circunstancias personales adversas o necesidad de recibir una evaluación psicopedagógica. “Tengo a mi cargo este curso unos 700 niños y es absolutamente inhumano, porque vas apagando fuegos y no se llega a todo”.


Para ella no es realista exigir una reducción horaria sin también exigir mejores ratios, porque considera que aunque su jornada laboral se pueda ver reducida, si el número de alumnos a su cargo no cambia se verá enfrentada a la misma carga de trabajo. La orientadora también critica que las funciones y legislación alrededor de su empleo no han cambiado en décadas, principalmente desde que entró en vigor en 1996 una de las principales normas que las regula, pese a que las necesidades y diversidad del alumnado han cambiado mucho desde entonces. Y al igual que sus compañeros docentes, insiste en la importancia de equiparar sus salarios a los de otras comunidades y reducir la burocracia innecesaria. “Es agotador”, concluye.


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